Santo Domingo. El aumento en las facturaciones eléctricas registrado en los últimos meses no responde a cambios en la tarifa, sino al mayor consumo provocado por la intensa temporada de calor, según explicaron las autoridades del sector energético. El presidente del Consejo Unificado de las Empresas Distribuidoras (CUED), Celso Marranzini, aclaró que la tarifa se mantiene sin variación y que lo que está incidiendo en las cuentas es el uso masivo de abanicos y aires acondicionados.
Durante una rueda de prensa, Marranzini detalló que los usuarios que en épocas normales consumen entre 200 y 300 kilovatios, en este verano han llegado a sobrepasar los 700 kilovatios, debido a que los equipos de refrigeración requieren más tiempo para enfriar los espacios. “El problema no es la tarifa, es el calor, y así será hasta que pasen estos meses de altas temperaturas”, expresó el ejecutivo.
La Oficina de Protección al Consumidor de Electricidad (Protecom) exhortó a los clientes a monitorear su consumo y acercarse a la entidad para presentar cualquier reclamación. Según datos oficiales, el 95% de las quejas que recibe Protecom está relacionado con facturación elevada, un reflejo del impacto del verano en los hogares y negocios.
Mientras tanto, las empresas distribuidoras (Edes) lograron suplir ayer cerca del 100% de la demanda del Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI), aunque Edesur reportó 10 circuitos fuera de servicio por mantenimiento y averías en horas de la mañana. Más tarde, un evento en la línea de transmisión que afectó plantas de AES Dominicana provocó un déficit temporal en la oferta de energía, afectando también a Edenorte y Edeeste.
La distribuidora Edesur informó en un comunicado que la avería generó múltiples circuitos afectados, pero la situación fue normalizada alrededor de la 1:00 de la tarde de este martes. La empresa subrayó que la salida de plantas generadoras fue la causa del déficit, aunque se trató de un evento de corta duración.
A pesar de la recuperación en el suministro, el panorama del sector eléctrico dominicano continúa siendo frágil. La falta de inversiones en redes y el hurto de energía representan un desafío estructural que se traduce en pérdidas técnicas y no técnicas, con un fuerte impacto sobre las finanzas públicas.
